Único artículo del blog en el que va a parecer el COVID-19, pero no voy a tratar de él, sino como un «catalizador» para acelerar cambios en nosotros, en cómo nos relacionamos entre nosotros y como mejorar las relaciones.

Hemos estado ya más de 40 días confinados en nuestros domicilios, cada uno con un reto propio, único para cada cual, Unos los ha pasado con una edad avanzada y solos, otros más jóvenes y con una pareja con la que se parece llevar bien, otro con su pareja de muchos años e hijos y podría seguir dando ejemplos hasta el infinito y más allá, bueno me he pasado, pero al menos 7700 millones de ejemplos, uno por cada ser humano que habita este planeta y que tarde o temprano de una forma u otra se verá frente al COVID-19.

Esta prueba de confinamiento está siendo dura, es como si estuviéramos en un programa de «Gran Hermano» pero sin cámaras que nos esté continuamente espiando lo que hacemos, pero qué tenemos que permanecer todos en un espacio más o menos amplio, más o menos cómodo, y donde salvo caso muy excepcional, no vas a ser expulsado de la casa.

¿cómo te ves, te sientes emocionalmente en este momento? ¿desbordado por la situación? ¿lo estas sobrellevando al límite de tu resistencia? ¿qué pasaría si te pudieras «entrenar» como lo haces con tu cuerpo para que este esté fuerte y resista el esfuerzo físico?

Me encontré este interesante artículo de la Vanguardia, sobre Gimnasia emocional, si bien el artículo habla de ello como algo nuevo, de crear gimnasios emocionales, comentar que estos, aunque con otros nombres ya existen desde hace bastante tiempo. Si bien, esta claro que hace falta aumentar su número.

Hay una creciente variedad de tipo de “Gimnasios Emocionales”: Movimiento vital, Biodanza….  Pero, yo voy a hablar aquí de Movimiento Expresivo: Sistema Rio Abierto, en el que me he formado  y en el que había empezado a facilitar sesiones desde poco antes de esta pandemia.

Video de Río Abierto Argentina, un buen resumen de lo que hacemos

En Río Abierto se busca  la integración de mente, cuerpo y alma (Ser, espíritu…)  buscando que estas tres patas de la mesa estén balanceadas para  que no cojee, ya habréis comprobado muchos lo molesto, cuando vas a un bar, a un restaurante y comprobar que la mesa ante la que estáis sentados cojea.

No me voy a extender mucho en esta entrada sobre Río Abierto pues la tercera parte de la trilogía sobre Empatía que estoy desarrollando, tocará más a fondo el sistema. Aquí, solo comentar, que, en España, en muchas ciudades podéis encontrar un centro donde acudir a probar estas sesiones de movimiento expresivo. Si vives fuera de España os sugiero que visites la página donde podréis encontrar la relación de centros en diferentes países.

Personalmente, estas sesiones me han ayudado, en un espacio seguro a explorar mis emociones, expresarlas, probar otras formas de expresión, a sentir cómo me afectan las emociones de otras personas, probar diferentes maneras de actuar con ellas. Aunque en estas semanas de cuarentena no me ha sido posible ir a estas sesiones, sus efectos, lo que he aprendido en ellas, lo que he trabajado en ellas, me esta ayudando a sobrellevar este periodo de confinamiento de una manera bastante suave, aunque siempre, por momentos, haya tenido grandes altibajos, estos no han durado demasiado.

En estos días está empezando el periodo de desconfinamiento, esperando que en la fase 3 o 4 ya podamos volver a retomar estas sesiones de movimiento expresivo, de poder abrazar a aquellos que hacía tiempo no podíamos tocar para protegernos, pero por los que nos deshacemos en querer abrazar hijos, padres, hermanos, pareja, amigos…

¡Ánimo!  Ya queda poco para esos abrazos, esos cafés o cervezas en una terraza o en casa con los amigos y/o familia.

Cuidar el cuerpo
Escuchar el corazón
Desplegar el ser
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Imagen de portada: Sebastian Herrmann on Unsplash