“’Hambre de piel’ es el término de uso común para lo que en la ciencia se conoce como privación del afecto, que está asociado a una serie de daños psicológicos e incluso físicos para la salud”

Los que nos pasamos mucho tiempo frente a una pantalla, parece que el contacto con los demás a través de una pantalla es más que suficiente, ¿no?

¿Como hemos vivido estos tiempos de COVID-19 cuando el contacto físico con el otro ha sido proscrito de nuestro día a día?, cuando ni siquiera hemos podido durante días, semanas, tocar, abrazar, besar a nuestros padres, hermanos y hermanas, parejas, hijos, amigos.

Incluso cuando vosotros habéis intentado romper esa barrera y han sido los otros los que te han parado.

Salvo por la falta de contacto, este tiempo de confinamiento apenas ha modificado nuestra vida, salvo a los más deportistas que creo, en este sector son más bien pocos, somos de hacer apenas lo justo de ejercicio.

Pero vuelvo al tema, nos falta, al menos a mi me ha faltado el contacto, el poder abrazar a personas queridas, tocar, jugar…. Algunos de vosotros, quizás, espero que no, hayáis sufrido la perdida de un familiar amado sin poderos despediros, sin poderlo abrazar una ultima vez. Lo siento.

Cuando leo “Hambre de Piel” me viene a la cabeza imágenes de mi piel como si fuera un líquido ferromagnético cuando se les acerca un imán

Nuestra piel, nosotros, buscamos el contacto, sin el viene la desesperanza

O los pedúnculos de una estrella de mar tanteando el entorno. Lo imagino como si de mi piel salieran estos pedúnculos buscado ese contacto ansiado con otra persona, sobre todo cuando está cerca y no se le puede rozar.

Como si salieran de mi piel buscando ese contacto ansiado

“Cuando tomamos la mano de una persona, cualquiera que sea, disminuye la actividad de las regiones cerebrales que reaccionan ante el miedo»

James Coan, profesor de psicología en la Universidad de Virginia

Antes de la pandemia, ante un desastre, ante algún problema, nos podíamos abrazar, cogernos de la mano y eso, en mayor o medida nos aliviaba, ahora hay mensajes de esperanza (a pesar de ciertos sectores que quieren ganancias a aguas revueltas) de que este confinamiento terminará dentro de poco. Intentamos tocar al otro con nuestra voz, nuestras palabras, con nuestra música.

Es humano y, en realidad, es una característica de muchos otros mamíferos: “Todos los primates humanos estamos programados para el tacto, nos guste o no”

Francis McGlone, neurocientífico de la Universidad John Moores, en Liverpool, Reino Unido

En definitiva, buscamos, ofrecemos otras formas de entrar en contacto entre nosotros, a sabiendas que son insuficientes, pero mejor que nada.

Ya antes de finalizar y pasar los enlaces de los artículos consultados, y sobre todo, el que me ha empujado a compartirlo con vosotros, una reflexión sobre el Transhumanismo.

El transhumanismo detesta el cuerpo humano, lo considera imperfecto, mejorable, pretenden que transcendamos a un cuerpo digital, mecánico, que según ellos será superior al que tenemos actualmente. Es cierto que nuestro cuerpo parece frágil, que se deteriora fácilmente con el paso de los años, pero me pregunto, ¿Cuántos de ellos realmente se han parado a observar, oler una flor, perderse en el vuelo de un pájaro, dejarse acariciar, recibir un masaje solo por puro placer del contacto?

Confieso, que yo he estado a veces a punto de caer en eso, ¿para que el cuerpo, para que nuestros sentidos? Pero me he dado cuenta de que no son este cuerpo, estos sentidos en si lo que nos hace sufrir, sino nuestra mente, a veces, son estos sentidos, los que la paran y la vuelven a la realidad, ¿Qué pasaría con una consciencia descarnada? ¿seguiríamos siendo humanos? Dudo que fuéramos más que humanos, si antes no nos hemos conocido a fondo, a veces pienso en el transhumanismo como una huida hacia delante.

No sé, me imagino que se consiga, y que pasado un tiempo supongamos que yo he pasado a dicho estado y me cuenta de lo que he dejado atrás, el no poder volver a sentir el contacto de una persona.

Creo que esta pandemia nos ayudará a caer en cuenta de todo esto y al menos se replanteen ciertos aspectos del transhumanismo, aspectos a los que no se habían dado importancia porque de un modo silencioso siempre han estado ahí pero que, con la situación actual, muchos hemos caída en la cuenta de lo necesario que son para nuestro desarrollo, para nuestra existencia como seres humanos.

Fuentes referenciadas y consultadas, Gracias:

Articulo que ha dado pie a esta entrada y del que tomado las citas que aparecen en este articulo: Hambre de piel: el fenómeno neurológico que explica por qué la falta de contacto físico en la pandemia de coronavirus también daña la salud de Infobae.com

Otras fuentes consultadas para contrastar:  Artículos de  la revista Mente y Cerebro solo accesibles por suscripción a la revista o compra de está, merece la pena.

  • Nervios a flor de piel   del Nº 59 / 2013
  • Sentido del tacto  Nº 10 / 2005
  • El secreto del tacto  Nº 77 / 2016

Créditos de las imágenes utilizadas: imagen de portada creada por mi a partir de las imágenes de Gerd Altmann  y StockSnap en Pixabay – El Gif del fluido ferromagnético y los pedúnculos de la estrella de mar.

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