Este artículo que comparto esta vez me ha traído a la memoria la película Walli-e, el escenario del crucero, en el que una IA y muchos robots de todo tipo hacían absolutamente todo el trabajo y el ser humano tan solo tenía que pasar el tiempo ocioso sin hacer incluso ejercicio físico, todo se le daban hecho, hasta incluso …. Masticado. ¿para qué usar la mandíbula si te puedes alimentar con bebidas?

Por otro lado, me viene un texto de Antonie de Saint Exupery, en su libro “Ciudadela” en la necesidad que las personas trabajaran, se sintieran útiles, que si estaban ociosas empezarían darle demasiado a la cabeza y esta pediría más, se quejaría y se sublevaría, pero no por un fin común, lo que es preocupante, cada uno mirando solo a su ombligo.

Este es el texto, que es más largo de lo que recordaba y que podéis dejar para el final.

Recuerdo lo que les sucedió cuando mi padre concentró los tres mil refugiados bereberes en un campo al norte de la ciudad. No quería que se mezclasen con los nuestros.

Como era bondadoso, los proveía de ropa, azúcar y té. Pero sin exigir su trabajo en pago de las dádivas de su magnificencia. No temían por su subsistencia, y cada uno hubiera podido decir: «Poco me importa lo que no me concierne, si tengo mi té, mi azúcar y mi asno bien alimentado y mi mujer junto a mi. Si mis hijos progresan en edad y en virtud, soy enteramente feliz y no pido nada más…»

Pero ¿quién hubiera podido creerlos felices? Íbamos a visitarlos cuando mi padre deseaba instruirme.

-Mira -decía-, se convierten en ganado y comienzan lentamente a podrirse … no en su carne, sino en su corazón.

Porque todo para ellos perdía su significado. Aunque no juegues tu fortuna a los dados, es bueno, sin embargo, que los dados te puedan significar en sueño dominios y rebaños, barras de oro, diamantes que no posees. Que son de otras partes. Pero llega la hora en que los dados nada representan. Y no hay ya juego posible.

Y he aquí que nuestros protegidos no tenían nada que decirse. Gastadas sus historias de familia, que se asemejaban entre sí, acabadas de describir uno al otro sus tiendas, cuando todas sus tiendas eran semejantes; concluidos el temor y la espera y la invención. Empleaban aún el lenguaje para efectos rudimentarios: «Préstame tu escalfador», podía decir uno, «¿Dónde está mi hijo?», podía decir otro. Humanidad acostada en su litera, ¿qué podría desear bajo sus mandíbulas? ¿En nombre de qué podría batirse? ¿Por el pan? Lo recibían. ¿Por la libertad? Pero en los límites de su universo eran infinitamente libres. Ahogados en esta libertad desmesurada que vacía a ciertos ricos de sus entrañas. ¿Para triunfar de sus enemigos? ¡Pero ya no tenían enemigos!a -decía-, se convierten en ganado y comienzan lentamente a podrirse … no en su carne, sino en su corazón.

Mi padre me decía:

-Puedes venir con un látigo, y atravesar el campamento solo, flagelándoles el rostro, no obtendrás de ellos más que de una jauría de perros, cuando retrocede gruñendo, y querría morder. Pero ninguno se sacrifica y no eres mordido. Y cruzas tus brazos delante de ellos. Y los desprecias.

Me decía también:

-Son esqueletos de hombre. Pero el hombre ya no existe. Pueden asesinar como cobardes, a tus espaldas porque el hampa es peligrosa. Pero no te sostendrán la mirada.

Sin embargo, la discordia se instaló entre ellos como una enfermedad. Una discordia incoherente que no los dividía en dos campos, sino que les alzaba a todos contra cada uno;

porque los despojaba quien comía su parte de las provisiones. Se vigilaban unos a otros como los perros que rondan el platillo. Y he aquí que en nombre de su justicia cometieron asesinatos; porque su justicia era antes que nada igualdad. Y quienquiera se distinguía en lo que fuese era aplastado por el número.

Así, en nombre de derechos oscuros, los puñales que herían los vientres alimentaban cada noche los cadáveres. Y lo mismo que se arrojan las basuras, se los llevaba en la aurora a los aledaños del campamento, donde nuestros sepultureros los cargaban como si cumplieran un servicio de limpieza. Y recordaba las palabras de mi padre: «Si quieres que sean hermanos, oblígalos a construir una torre. Pero si quieres que se odien, arrójales granos… «

Y comprobábamos poco a poco que perdían el uso de las palabras que ya no les servían. Y mi padre me paseaba por en medio de esas caras ausentes que nos miraban sin conocernos, embrutecidas y vacías. No proferían más que esos gruñidos vagos que reclaman el alimento. Vegetaban sin penas ni deseos, ni odio, ni amor. Y he aquí que muy pronto dejaron de lavarse y de destruir sus parásitos. Éstos prosperaron. Entonces comenzaron a aparecer los chancros y las úlceras. Y el campamento a apestar el aire. Mi padre temía la peste. Y sin duda también reflexionaba sobre la condición del hombre.

Fue un texto que me ha marcado mucho en el tiempo, que me hizo reflexionar hasta qué punto era/es conveniente que las personas obtengan todo sin un mínimo esfuerzo, en como nos puede afectar como personas, como sociedad.

En cuanto a la IA, la cuestión, es que, aun pudiendo, no sería adecuado delegar todo el trabajo en una IA, y el “responsable” de ella quedarse ahí mirando sin apenas hacer nada… y para esto me viene la imagen de Homer Simpson en el cuadro de mandos de la central nuclear donde trabaja.

Estar al cargo de un sistema que lo controla todo, que no precisa de atención, de decisiones por parte del trabajador, el trabajador termina desconectando.

La cuestión es, ¿Por qué sea técnicamente posible hay que llevarlo a la práctica a pesar del coste humano que esto puede conllevar?

Este articulo esta relacionado con la motivación para trabajar, vivir, de ser, del ser humano, quizás esta motivación sea una programación que la sociedad ha ido introduciendo en nosotros que pueda cambiarse e ir en una dirección diferente, quizás sea algo innato en nosotros, en nuestra ROM, que no puede modificarse. Eso tendremos que ir averiguándolo.

Esencialmente, confiar en un sistema de inteligencia artificial corre el riesgo de que las personas, hablando metafóricamente, se queden dormidas al volante.

El punto de mira del artículo en estos momentos, están en las empresas, si delegamos en las IA, si estas hacen gran parte del trabajo, ¿Cómo motivar a los trabajadores para que sigan dando lo mejor de uno mismo?

¿Hasta qué punto, sabiendo que una IA tomará mejores decisiones que un ser humano, sería aún así mejor que las tome un ser humano?

El articulo presenta un estudio donde diferencia 4 formas posibles de implementar la inteligencia artificial en las organizaciones (de momento, ¿hasta qué punto extensible a la sociedad en sí?)

El saber en qué consiste cada una de estas 4 alternativas posibles las dejo a que seas tu quien siga adelante con la lectura del articulo: When the Best AI Isn’t Necessarily the Best AI.

Ya para finalizar, animarte a compartir tus comentarios sobre el artículo, que te ha parecido, que piensas al respecto. ¿Qué pasaría según tú, si delegáramos nuestras decisiones a una o varias inteligencias artificiales, que pasaría con nosotros?

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