¿Cuántas veces, nos comemos la cabeza con los posibles motivos que ha podido tener nuestro interlocutor con una respuesta suya que nos ha dolido? ¿Cuántas veces le hemos preguntado por el motivo de ese tipo de respuesta?

Las respuestas a estas preguntas por lo general ya las tenemos: para la primera pregunta… demasiadas veces, para la segunda pregunta, se cuentan con los dedos de una mano, y probablemente… nos sobren cinco.
¿A que tenemos miedo a la hora de afrontar la pregunta? , ¿a perder nuestro derecho a sentirnos víctimas ?, ¿Que ganamos sintiéndonos así, victimas?

Y aquí el motivo de este artículo. Hace un tiempo me mosquee con una vecina. Estaba teniendo problemas con la TV, me había quedado sin señal de antena, con lo que fui a llamar a su puerta para saber si ella estaba teniendo el mismo problema, los perros que ella tenía , empezaron a ladrar, ella se acercó al recibidor para acallarlos, volví a llamar con los nudillos, (el timbre no funcionaba) pero nada, ni caso, ella intentando acallar a los perros, me canse de esperar a que me abriera, y me volví a casa sin poder hablar con ella, y de mala leche, sin comprender porque no me quiso abrir la puerta. el tema se volvió recurrente en mi cabeza, y cada vez con una sensación de amargura mucho mayor.

No me atrevía a llamar de nuevo a su puerta por miedo a que se repitiese la sensación y en lugar de apaciguarme, consiguiera el efecto contrario. Aunque podía a veces para el pensamiento, argumentando que no tenía más información sobre lo sucedido y que ignoraba completamente los motivos por las que no me abrió la puerta, este pensamiento volvía a surgir hasta que llegó el momento en que me la encontré en la escalera y pude tratar con ella el tema. Con el ruido, y preocupada por no molestar a los vecinos se había centrado totalmente en calmar a los perros, que no escucho cuando llame a la puerta.

Cuando vi que se relajó, estaba más distendida, y me pareció hasta agradecida al tratar este malentendido, me quedé con esta respuesta como buena, aceptándola. Claro que… la mente intenta seguir haciendo de las suyas, buscando más motivos por los que seguir enojado con ella, pero sencillamente no les doy espacio a estos, aunque hoy en día sigan de vez en cuando surgiendo. El problema este, en cuando les hacemos caso, nos entretenemos en ellos.

Poco tiempo después volví a encontrarme en una situación similar, pero esta vez lo solucionamos en el mismo día, sin tiempo a que mi pensamiento se convirtiera e basura toxica

Nuestra Mente

Por un lado, nuestra mente cree que somos el centro del mundo, que el resto se debe a nosotros y debe girar alrededor nuestro, que o nos sirven para nuestra supervivencia o son un peligro por evitar, a destruir.

Por el otro, a nuestra mente le gusta hacer castillos en el aire, sin apenas un soporte sólido, sobre todo en lo referente a nuestro entorno relacional cercano y a lo que nuestra inteligencia emocional compete. Empezamos sin apenas tomar más datos del exterior a darles vueltas y vueltas sobre una misma cosa sin añadir datos procedentes de fuentes externas, y sucede que estos pensamientos, como sucedería en cualquier relación endogámica…. las malformaciones aparecen, y estas, a su vez generan nuevas malformaciones, para que al final…  el resultado nada tenga que ver con lo que fue la situación inicial y siempre con un resultado adverso a una solución conciliadora.

Eckhart Tolle me confirmo que mi mente, no era yo, tan solo una herramienta que debidamente usada podría ser eficaz, pero que con lo que habíamos aprendido, vivido hasta el momento, esta trataba por todo medio, hacerme creer que ella y yo, éramos uno e indivisible.  Esto me ha ayudado a coger las riendas y de momento, medio domar a mi mente y convertirla en una buena herramienta, aunque de vez en cuando se encabrite y me lleve un tiempo apaciguarla nuevamente.

Los 5 Pasos

Con los años, con la formación y sobre todo por experiencia propia he dado con  un proceso de 5 pasos  que me están evitando de momento y en gran medida, la generación de estos malentendidos.

1. propiciar un encuentro,

Busca un momento para quedar con la persona, llámale, envíale un WhatsApp… para quedar con él o propicia un encuentro «fortuito» con é/ella, lo mejor es encontrarse ante una taza de café (de té, una bebida…) 

2. Hablar en primera persona, y como me he sentido ante su actuación.

Hablar en primera persona, me refiero con esto a evitar el «tú me ha hecho, dicho…» pues lo único que conseguimos es que la otra persona se ponga a la defensiva y sea difícil aclarar las cosas. mejor seria, un «Cuando tu dijiste eso yo lo interprete que […] y me (dolió, enfadó, entristeció…) es tan solo comentar como lo entendiste y te hizo sentir, ¿qué te muestra vulnerable? sí, es cierto, pero el mostrar esa vulnerabilidad hace ver al otro que eres consciente de ella y por lo tanto que en caso de querer el, aprovecharse de ella, lo tendría difícil. Muchas veces, es esconder esas vulnerabilidades lo que realmente te hace vulnerable, porque, aunque conscientemente lo consigas ocultar, reprimir, tu lenguaje corporal puede traicionarte sin darte cuenta facilitando un punto débil al otro, que de ir con mala idea, lo podría aprovechar contra ti.

3. Escuchar, escuchar y escuchar, Tenemos dos oídos y una boca.

Nos cuesta por lo general escuchar. en general cuando la otra persona está hablando, no escuchamos, estamos preparando la respuesta o esperando a que la otra persona pare siquiera para tomar aire para soltar tu respuesta prefabricada, que generalmente poco tiene que ver con lo que acaba de comentar tu interlocutor. Escucha, la mayoría de las veces aparece la información que puede aclarar todo el embrollo, cuando termine de hablar, recapitula, más o menos así: Tu opinas, si lo he entendido bien que…… de esta forma el interlocutor se siente escuchado y baja también sus defensas en pro de un dialogo enriquecedor para ambas partes…

4. Respeto, primero respetarte a ti mismo y respetar desde aquí te hará más fácil respetar al prójimo.

Esto es otro punto clave, el cómo te respetes, te trates a ti mismo es como vas a tratar a los demás, si estas continuamente desvalorizándote, encontrando faltas en ti mismo con desprecio, esto lo vas a hacer también con los demás, desde tus seres más queridos a uno que te encuentres por la calle y no lo conoces.

Una advertencia final: El respetarse a uno mismo es diferente a darse importancia uno mismo, si bien a veces van de la mano, muchas veces es soberbia, arrogancia y rara vez le acompaña el respeto por uno mismo.Si los pasos previos no dieran resultado, quizás lo más probable es respetar su punto de vista y despedirte de la otra persona.

Si los pasos previos no dieran resultado, quizás lo más probable es respetar su punto de vista y despedirte de la otra persona

5. Si los pasos previos no dieran resultado, quizás lo mejor es respetar su punto de vista y despedirte de ella

Al menos por tu parte has hecho todo lo posible y quizás esa persona estaba buscando una forma para apartarse de ti, por la razón que sea (eso sí, evita tomártelo por lo personal). Puede llegar a ser muy doloroso, pero este dolor pasa, y quedara bajo tu decisión que es lo que vas a guardar en tu corazón de esa relación que ha terminado. Tan solo te queda seguir tu camino, pero sin esa carga, sin ese veneno que te estaría corroyendo las entrañas.

Recapitulando

Son tan sólo unas medidas de asepsia mental para evitar que este Cáncer Mental nos devore y nos sitúe en medio de la amargura y soledad. Eso si, como todo, esto requiere de ir practicándolo en tu día a día, poco a poco iras notando como tu mente funciona más ligera de carga.

Hasta Ahora, ¿Cómo has lidiado con tus malentendidos?

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