Durante la semana pasada saltó a los medios la existencia de un Robot que podía sentir dolor. Sentir dolor. ¿qué es el dolor y que representa para nosotros y demás seres vivos?

Leyendo el artículo, lo que encontramos (y perdonar la comparativa irónica) es un Furby muy complejo con 116 sensores de presión, que dependiendo de cual o combinación de estos, dependiendo de la presión, la cara del robot muestra un gesto u otro.  que por cierto es de aspecto, muy, muy inquietante.

Los primeros artículos que encuentro son de la prensa generalista, normalmente dados a la exageración y a la inexactitud de los hechos reales, por tanto hay que profundizar más, buscar más a fondo, la cuestión es que para lo más interesante hay que registrarse y muchas veces, pagar por dichos artículos, pero para este articulo he tenido suerte, tan solo he tenido que registrarme para poder acceder al material de consulta.

Creo que queda claro que con solo dotar a un robot de sensores que mediante un algoritmo active motores y estos muestren una u otra expresión o mueca en una cabeza no es suficiente para que una maquina muestre sentimientos. Van a ser necesarios algoritmos que pongan en contexto las diferentes estimulaciones para que se lleve a cabo una u otra acción.

Estos robots, no se van a encontrar por lo general en un medio benigno, y no me refiero en si por las condiciones físicas del medio en el que tengan que trabajar sino por las personas que les rodeen. A día de hoy hay bastante rechazo, y en un futuro cercano, este crecerá y el trato despectivo hacia estas máquinas se hará evidente, no solo a nivel físico, sino «psicológico» en el caso de que se haya proveído a estas máquinas de «emociones artificiales». Muchas maquinas sufrirán acoso por parte nuestra y hay que prepararlas para superar, sin agresión mediante, estas situaciones.

De aquí, si bien estoy de acuerdo con Antonio Damásio en su cita:

» Simplemente construya el robot con la capacidad de sentir el peligro de su propia existencia. Entonces tendría que desarrollar sentimientos para guiar los comportamientos necesarios para asegurar su propia supervivencia.»

Temo, que, si se les deja sin una asistencia regular «psicológica» o caen en malas manos desde un principio, si podrían llegar a ser realmente dañinas para nosotros. tanto o mas, como lo somos con nosotros mismos. Y aquí entra en juego esa nueva profesión que Esat Dedezade de Microsoft dio a conocer en un artículo de Junio del año pasado, empatologo. Aunque ya, con una lectura que tengo entre manos, creo que sería necesario cambiar su denominación.

En definitiva, y ya para terminar con este artículo, si bien a nivel hardware se están consiguiendo grandes progresos aún queda mucho camino por delante, a nivel de software, para hacer una IA, un robot emotivo.

Fuentes consultadas:

Imagen de portada creada por mi usando las imágenes de Christian Supik (Fotografie) + Manuela Pleier (Design) , マクフライ 腰抜け, kuloser  en Pixabay

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