Traigo un tema nuevo, Probablemente desconocido para la mayoría de vosotros. ”los círculos de Hombres”. Si bien la mayoría os desenvolvéis en un entorno masculino (Hoy el mundo de la Programación y desarrollo técnico es aún ocupado abrumadoramente por hombres), ¿cuál es el tipo de relación que prima entre nosotros?, ¿el competitivo?, ¿charlas superficiales sobre los temas ya vacíos de siempre? (futbol, coches, mujeres +Programación). ¿Qué pasa cuando queréis hablar de algo más profundo, de vosotros mismos, Por ejemplo?

He tenido siempre la sensación de no encajar entre las personas de mí mismo género, los hombres heterosexuales. No me gustaba ni me gusta el fútbol, no siento afición por los deportes competitivos, los coches, si bien me quedo alucinando por las líneas y colores de algunos, no me quitan el sueño la cilindrada que tiene o cuantos segundos tardan en pillar los 100km/h.

En cuanto a las mujeres, las veo como iguales a nosotros, con unas diferencias biológicas que nos complementan, diferencias que son las que me atraen, pero ante todo que se merecen todo el respeto, el mismo que tengo hacia mí mismo. Por lo tanto, el verlos solo como un objeto a poseer o despreciar si no quiere nada de mí o ver como otros lo hacen, sencillamente me echa atrás.

Tengo ya 55 años, y todo lo anterior comentado no ha sido fácil. El poder hablar con otros hombres de lo que se me mueve internamente era algo inimaginable, uno tiene que lidiar solo con todo, se hace muy grande para uno mismo, preguntas a otro, la mayoría de las veces, con miradas nerviosas, otras te contestan con unas palmaditas en la espalda y alguna frase superficial aparentando apoyo, pero que realmente está más o menos en la misma posición que uno mismo, o sea sin saber qué salida tomar, tan perdidos como yo y con los únicos recursos que nos enseñaron pero que a día de hoy no solo son inútiles, sino también ha quedado patente lo dañino que son Para tu relación con tus iguales (hombres y mujeres) sino, también, para ti mismo.

Ya son más de 12 años que estoy en círculos de hombres, con dinámicas que han ido cambiando a lo largo del tiempo. pero con una que ha prevalecido sobre las demás, la escucha. El bálsamo que es para uno mismo, el poder hablar, con palabras, con tus gestos, con tus silencios, sin que otro los aproveche para meter baza como nos tiene mal acostumbrados en los reality y debates televisivos en que no se dejan hablar.

Tranquilo, tienes tu tiempo, si no tienes nada que decir en ese momento puedes estar en silencio. Ufff, pasar más de un minuto en silencio, cuesta, pero, saber que los otros hombres están ahí, escuchando tu silencio, respetando tu momento, sin juicios, eso no tiene precio, y tranquilos normalmente surge algo de tu propia autoescucha y que precisas comentar.

El circulo es un espacio seguro, donde todos los miembros se han comprometido a mantener la confidencialidad de lo que en él se hable. son espacios que no están permanentemente abiertos ya que el trasiego de hombres por el circulo hace que este pierda intimidad. en los grupos que he estado, estos se han abierto a la entrada de nuevos miembros una o 2 veces al año. el número de miembros ha rondado normalmente de 6 hombres, uno arriba o abajo. más hace que el grupo encuentre problemas de tiempo. sobre todo, cuando se trata de un grupo autogestionado que en mi caso han sido todos ellos. 

Si bien los grupos de hombres suelen estar conducidos por un facilitador que puede ser un psicólogo, un terapeuta o alguien con años de experiencia en estos grupos. también hay grupos autogestionados, como han sido los que yo he frecuentado. Pero si estas empezando, mejor buscar un grupo que tenga un facilitador que en cierto modo dirija la reunión o un grupo autogestionado que lleve ya un tiempo funcionando.

Soy un hombre harto de estos hombres. Un hombre que tiene con ellos una cuestión personal, porque degradan mi sexo. Soy un hombre al que le duelen los tiempos que vive. Un hombre que tiene la visión de un mundo compasivo y fraternal, inclusivo, enriquecido por la diversidad, fecundo. Un hombre harto que sospecha no ser el único hombre harto.

Sergio Sinaí: Carta Abierta de un Varón a otro Varón

¿Círculos de hombre o Grupos de Hombres?

Hasta el anterior párrafo, donde he usado la denominación «Grupo de Hombres», he utilizado porque me gusta, y porque la experiencia de todos estos años, para mí, encaja más la de «Círculo de Hombres», pues todos los hombres no sentamos alrededor de una mesa, o en un círculo de sillas, o de un fuego, ,de modo que en todo momento nos podamos mirar a los ojos, porque así nuestras almas se conectan mejor.

«Grupo de Hombres» es una denominación más común, y por la que encontrareis bastante más referencias, lo único que a mí no me atrae el termino de grupo, porque para mí es un término demasiado generalista, que no implica normalmente que ciertos parecidos externos por el que se pueden reunir, sin mediar una voluntad consciente que busca un fin común que en nuestro caso sería la búsqueda de una nueva masculinidad, que realmente nos empodere desde el respeto a nuestro entorno empezando con el respeto a uno mismo.

Quizás, la denominación de Grupo de Hombres sea debido a la existencia de un facilitador/conductor de dichos grupos, Al haber alguien que dirija, aunque se sienten en círculo, ya es uno quien sobresale sobre los demás, que tiene una responsabilidad. dejaría de estar a la misma distancia del centro del circulo en que se encuentra el resto de miembros con lo que el circulo se rompe, pero esto ya son suposiciones mías.

También podéis encontrarlos bajo la denominación «Rueda de Hombres»


Ahora, ya después de haber comenzado esta entrada con mi experiencia personal entro en materia más objetiva, para ello voy a tirar de un texto de Raúl Martínez Ibars, que tenía guardado desde hace años y que apareció después de una limpia de papeles.

Propongo un trabajo en grupo que se base en la exploración y en la vivencia.

Razones para un grupo de hombres

Los hombres nos estamos viendo confrontados por cambios sociales, económicos y de mentalidad de gran envergadura. Y la propuesta es hacerlo de una forma activa que parta de los propios hombres. De ahí la apuesta por constituir grupos de hombres que comiencen a trabajar sobre sí mismos con vistas a convertirse en protagonistas de su propio cambio, desde la perspectiva de su masculinidad, de su ser como hombres.

Consideramos que hay que partir del reconocimiento y aceptación de la actual crisis de la masculinidad patriarcal, haciendo una lectura crítica de dicho modelo que permita discernir lo que sigue siendo válido de lo que no, y siendo conscientes de la doble dimensión de la crisis: como decadencia y como inicio, como muerte y como nacimiento, como problema y como oportunidad.

El objetivo es un nuevo modelo de masculinidad más completo y maduro, capaz de integrar y mantener relaciones paritarias con su correspondiente femenina, sin perder cada cual su especificidad, y de impulsar la transformación de una sociedad aún dominada por los aspectos más sombríos del modelo patriarcal.

Los grupos de hombres son necesarios para ayudarnos a construir nuevos referentes masculinos. En gran parte los hombres construimos nuestra identidad en contacto con otros hombres, pero cada vez son menos los espacios de socialización masculina, por lo que si no encontramos modelos reales, construiremos nuestra identidad en base a referentes ideales o virtuales, o tenderemos a reproducir los que se han vuelto obsoletos.

Estas nuevas identidades no pueden ya basarse en el modelo patriarcal en crisis, pero aún dominante, sino que han de trascenderlo, por lo cual, debemos comenzar por un trabajo exploratorio, que no niegue nuestra herencia, pero que se proyecte hacia formas nuevas de ser hombre.

Un grupo de trabajo de hombres facilita disolver las barreras de contacto con otros hombres y generar una energía específicamente masculina. A partir de ahí es más fácil reconocernos en nuestras fortalezas y debilidades y abrir el corazón a otros hombres, algo especialmente difícil para nosotros y necesario para reconstruir nuestra masculinidad. Un grupo de hombres con hombres puede ayudarnos a mostrarnos tal como somos y a abrir nuestro corazón a otros hombres, a intimar y a confiar en hombres.

¿Qué clase de grupos de hombres?

«Quizás hoy, más que nunca, el varón duerma profundamente. Dormido o en duermevela, vive en un estado penumbral, sumido en la mayor confusión posible en todo lo que se refiera a su identidad.»

Benigno Morilla

Propongo un trabajo en grupo que se base en la exploración y en la vivencia. Los hombres somos excesivamente proclives a la racionalización normativa, por lo que no parece oportuno avanzar hacia una nueva identidad masculina partiendo de grupos de debate y reflexión que tan sólo afecten a nuestra mente racional.

Sin tampoco descartar nuestra mente racional, necesitamos reconocer nuestras heridas y tocar nuestras emociones, lo cual sólo puede hacerse en espacios que fomenten un trabajo que contemple las distintas dimensiones del ser humano, especialmente aquellas más reprimidas por nuestra sociedad, como son las dimensiones emocional y espiritual. Ello exige un tipo de trabajo vivencial que nos impulse a traspasar las fronteras de lo racional, que tan cómodas nos resultan a los hombres.

El reto es (re)construirnos en un proceso continuo de reconocimiento-deconstrucción-reconstrucción que no parta de apriorismos sobre la condición masculina, sino de reconocer cómo soy y plantearme cómo quiero ser. Ello pasa inevitablemente por afrontar las luces y las sombras, los aspectos positivos y negativos de mi ser perteneciente al género masculino aquí y ahora y hacer una elección basada en el autoconocimiento.

Beneficios que podemos esperar

El trabajo sobre la masculinidad aquí propuesto ayuda a los hombres a:

  • Redefinir nuestra relación con las mujeres desde una posición más firme, responsable y consciente.
  • Nos ayuda a relacionarnos entre nosotros favoreciendo espacios de mayor intimidad, y a reconocernos en nuestras similitudes y diferencias en un espacio no competitivo.
  • Y nos ayuda en la relación con uno mismo al permitirnos ampliar las fronteras de nuestra conciencia y profundizar en aquellos aspectos a los que generalmente nos cuesta acceder.

De todas formas, el mayor beneficio vendrá del propio hecho de ponernos en acción, aplicando nuestro esfuerzo a nuestro propio crecimiento como seres humanos.

Podéis encontrar el texto integro de Raúl Martínez Ibars aquí

Carta Abierta de un Varón a otro Varón

Las lineas que siguen son solo párrafos elegidos y extraídos para esta entrada de un texto de Sergio Sinai.

[…] ¿No estás harto de ser un eterno adolescente, alguien que se niega a entrar en las etapas evolutivas de la vida, alguien que se convierte, mientras pasan los años, en la patética caricatura de un púber y que , por muy macho que se diga, no tiene coraje (o huevos, como te gusta decir) para emprender la aventura espiritual, emocional y cósmica de convertirse en un hombre de verdad, un hombre de los que el mundo, y las mujeres, y nuestros hijos, y los otros amigos, necesitan? Si no estás harto, acaso cuando lo estés ya sea tarde, ya estarás definitivamente solo, ya serás absoluta e irreversiblemente prescindible […]

[…] Por eso digo, hermano varón, que si estás harto sólo te queda el camino de empezar a cambiar tus conductas. No tus palabras, no basta con que cambies de discurso. Hay que transformar las acciones, las actitudes, los hechos. Y también las palabras. Quedarte en el discurso te hará imputable. El tiempo es ahora. El lugar es tu casa, tu trabajo, el espacio que compartes con tu mujer (o con las mujeres), con tus hijos, con otros hombres. Es aquí y ahora, cada día en cada lugar. Ya. No te dejes engañar por esa mayoría de hombres que ves. Los varones somos, con el paradigma masculino hegemónico hoy vigente, una especie en peligro de extinción. Y esos tipos son los responsables. ¿Querés ser como ellos? Yo no. Si también estás harto, nos encontraremos en el camino. Hasta entonces, un abrazo fraterno.

La carta de Sergio Sinaí la compartí hace años en mi primer blog, aun activo, si queréis leerla completa la tenéis Aqui.

De momento, creo que ya es más que suficiente, pero hay material para varios artículos más sobre los Círculos de hombres. así como posibles colaboraciones futuras sobre el tema.

Un grupo de trabajo de hombres facilita disolver las barreras de contacto con otros hombres y generar una energía específicamente masculina

¿Te animas a formar parte de un círculo de Hombres?

Con todo lo que has leído, si te ofrecieran la oportunidad de entrar en un grupo, en un Círculo de hombres, ¿aceptarías?. Como hombres esto nos resulta difícil, entramos en terreno desconocido y curiosamente…. esta dentro nuestro. Nos han educado para mirar fuera y mantener en una armadura que nos aísla de nuestro interior.

Créditos de las fotos:

Foto Portada: Adina Voicu en Pixabay Muñecos articulados:
Christine Schmidt en Pixabay Foto final: StockSnap en Pixabay