Segun Wikipedia:
El valle inquietante —del inglés: uncanny valley— es una hipótesis en el campo de la robótica y animación por computadora en 3D que afirma que cuando las réplicas antropomórficas se acercan en exceso a la apariencia y comportamiento de un ser humano real, causan una respuesta de rechazo entre los observadores humanos. El «valle» en cuestión es una inclinación en un gráfico propuesto, que mide la positividad de la reacción de las personas según el parecido humano del robot.

Gráfica de lo que se denomina Valle inquietante.

Gráfica de la teoría del Valle Inexplicable de Masahiro Mori. Remasterizada por Edgar TalamantesEdgar Talamantes – Original de es.Wikipedia

   No sé si llamarlo así o sencillamente porque se muestra un espejo todavía más claro de cómo somos realmente, cada persona con la que tratamos, de un modo u otro muestra, refleja un aspecto nuestro positivo o negativo, con los positivos no solemos tener problema, con los negativos si, !yo no soy así¡, !es él, no me parezco en nada¡, sin embargo este parecido es directamente proporcional a la aversión que tenemos por esa persona.

Aun así, de mejor o peor manera conseguimos colgarle el defecto propio al otro que pueda que también lo tenga pero que queda amplificado al poner además el nuestro en él. ¿Como colgar ese defecto mío a un robot que visualmente al menos se parece tanto a mí?

Cuando vemos a alguien en un primer momento y miramos a los ojos, ¿que encontramos?

Quizás el acto reflejo de cuando vemos a alguien en un primer momento miramos a los ojos, ¿que encontramos?

Mirar a los ojos. Esto podría ayudar a diferenciar unos de otros, la cuestión es que hay muchos entre nosotros que podrían tener la misma mirada que imaginamos tiene un robot, una mirada vacía, sin alma como se suele decir.

Aun así, con este ejemplo extremo a diario nos encontramos con personas de mirada vacía, incluso nosotros de vez en cuando también la hemos mostrado bastantes veces, principalmente cuando estamos tristes, deprimidos.

Miradas sin vida se suele decir, Pero en el caso de las personas esta mirada es acompañada Por otras marcas visuales: ojeras, Parpados caídos el Tórax deprimido. Un desplazamiento arrastrando los pies… el color de la piel, y algunos dirían que el color de su aura estaba oscurecido.
¿puede que esa parte inquietante venga de que su mirada “vacía” no esté relacionada con el resto de las señales fisiológicas?

Me viene a la memoria unas líneas de un libro que leí hace muchísimos años pero que me impacto, y conparto con vosotros:

¿Qué hora es? -pregunta el oficial. Y sin esperar la respuesta se pone a caminar de un lado para otro delante del muchacho al tiempo que se golpea las botas con la fusta. El caballo baja la cabeza y lo sigue con la mirada, bufando. En un momento dado el oficial se queda quieto frente al muchacho y lo observa largamente en silencio, hasta que, por fin, con una voz lenta, exhausta, llena de tedio, le dice-: Escucha, no quiero hacerte daño. Eres un niño, y yo no he venido a hacerles la guerra a los niños. Has disparado contra mis soldados, pero yo no les hago la guerra a los niños. Lieber Gott, yo no he inventado la guerra -el oficial se interrumpe y luego, con una voz sorprendentemente dulce, añade-: Escucha, yo tengo un ojo de cristal. Cuesta distinguirlo del de verdad. Si adivinas cuál de los dos es el de cristal, dejaré que te marches, te dejaré libre, pero tienes que responder enseguida, sin pensar.

“-El ojo izquierdo -responde el muchacho al instante.

“-¿Cómo lo has sabido?

“-Porque de los dos es el único que tiene algo de humanidad.

Luise jadeaba sin soltarme el brazo.

-¿Y el muchacho? ¿Qué pasó con el muchacho? -preguntó en voz baja.

-El oficial lo besó en ambas mejillas, lo vistió de oro y plata, mandó traer una berlina real tirada por ocho caballos blancos y escoltada por un centenar de coraceros de reluciente armadura y envió al muchacho a Berlín, donde Hitler lo recibió como al hijo de un rey en olor de multitudes y le dio a su hija por esposa.

El libro es “Kapput” del escritor italiano Curzio Malaparte

Si el androide puede aprender de las reacciones de las personas y supongamos que estéticamente se parece a nosotros, pero su expresividad facial deja bastante que desear cómo pasa con Sophia de Hanson Robotics. ¿Qué conocimiento, experiencia sobre las emociones estaría recogiendo su I.A.? ¿qué conclusiones sacaría de su interacción con los seres humanos? ¿rechazo, desprecio? ¿qué hace una persona que siente eso?
Creo que antes de exponer una I.A con aspecto humano al público en general tendría que pasar antes un tiempo de “entrenamiento” entre un grupo específico de personas preparadas para “educar a esta I.A.

Este Valle Inquietante, ¿no sería similar a los valles que tenemos que transitar cuando nos encontramos con personas de otras razas y culturas?

La imagen destacada es un retrato en B/N que me hizo un buen amigo (Pedro Martin) en una sesión fotográfica,  ese juego de luz y sombra lo vi genial para este articulo con esa pequeña edición de la foto, Ya¡ ha quedado demasiado grande en el articulo, he intentado disminuir el tamaño, de momento, no me ha sido posible :o(